
El mundo del automóvil vivió un movimiento accionario que pocos anticipaban. El Grupo Volkswagen, a través de su filial Porsche, confirmó oficialmente la venta de su participación tanto en Bugatti como en Rimac, poniendo fin a una relación estratégica que marcó el rumbo de los hipervehículos eléctricos durante los últimos años.
Desde Parilli Cars se analizan los detalles de esta operación, su contexto financiero y lo que significa para el futuro de dos de las marcas más exclusivas del planeta.
La decisión responde a una necesidad de liquidez urgente para relanzar a Porsche, cuyo balance de resultados ha caído peligrosamente tras un ambicioso —y costoso— plan de electrificación que no encontró el respaldo esperado entre sus compradores. Con los recursos obtenidos de esta operación, que se estima en cientos de millones de euros aunque el monto exacto no fue revelado, el fabricante de Stuttgart busca retomar el protagonismo de sus modelos de combustión.

Fue en 1998 cuando Volkswagen tomó el control de Bugatti. Tres años después sorprendió al mundo al aprobar uno de los proyectos más ambiciosos de la industria moderna: el Veyron con su motor W16 de 1.000 CV, un hito que redefinió los límites de lo que un automóvil podía alcanzar. Décadas más tarde, ese capítulo se cierra.

La reacción de Mate Rimac, fundador y CEO del grupo croata, fue característica de su estilo: agradecimiento sin nostalgia y mirada puesta en el futuro. En declaraciones recogidas por medios internacionales, Rimac señaló que están muy agradecidos a Porsche por el papel que tuvo en la constitución de Bugatti Rimac, y que con las bases sólidas que ese apoyo les proporcionó, ahora cuentan con una estructura que les permitirá ejecutar su visión a largo plazo de manera aún más rápida.
El ejecutivo también destacó que la empresa afronta con entusiasmo la colaboración con los nuevos socios, HOF Capital y BlueFive Capital, quienes llegan con un perfil de inversores dispuestos a apostar por el lujo y la tecnología de alto rendimiento a largo plazo.
Este movimiento reconfirma una tendencia que el equipo de Parilli Cars ha observado en los últimos meses: los grandes grupos automotrices están reordenando sus prioridades, apostando por consolidar sus marcas core frente a las apuestas eléctricas que no han generado el retorno esperado. La venta de Bugatti y la participación en Rimac es, en ese sentido, un síntoma más de una industria en plena redefinición.
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